…y la luna

…y la luna

Protagonista en poemas, novelas, cuentos, canciones, películas… la Luna es un referente cultural clave en todos los lugares de La Tierra y ha supuesto un importante activo en el mundo del arte y la creatividad a lo largo de los siglos.

La Luna que tiene un diámetro ecuatorial de casi 3.500 km y que dista unos 350.000 km de nuestro planeta es el único satélite natural con el que contamos y es por ello por lo que da nombre al tipo de cuerpos celestes que orbitan alrededor del resto de planetas del Sistema Solar. Y es que hasta que Galileo Galilei descubrió en 1.610 las cuatro lunas de Júpiter, para los habitantes de La Tierra no existía otro satélite que no fuera nuestra querida luna.

Pero, ¿de dónde viene el nombre de este satélite? En castellano, luna, viene directamente del latín, concretamente de la raíz luc- que significa «luminosa«. Sin embargo, hay otras cuestiones relativas a la luna que derivan del griego selene, como por ejemplo selenografía (ciencia que estudia la superficie y las características físicas de la luna) o selenitas (el nombre que se le da a los supuestos habitantes del satélite). Si nos vamos más atrás en el tiempo descubrimos que ya en protoindoeropeo (la lengua reconstruida de forma hipotética que da origen a las lenguas indoeuropeas) existían los vocablos leuksno y louksno que describían a la luna como «la luminosa».

Además de sus apariciones estelares en cientos de obras de arte, la Luna tiene alguna que otra anécdota histórica como por el ejemplo el hecho de que EEUU consideró detonar una bomba nuclear en ella como demostración de fuerza durante los años 50 o que el abogado chileno Jenaro Gajardo Vera la registró a su nombre en 1954, recibiendo años después una carta de Nixon que le pedía poder aterrizar allí el Apolo 11. Realmente, la Luna no pertenece a ningún país ya que el Tratado del Espacio Ultraterrestre prohíbe a todos los países reclamar cualquier cuerpo celeste exterior a La Tierra.