Torrijas, el dulce de Semana Santa

Torrijas, el dulce de Semana Santa

De entre todos las tradiciones gastronómicas de Semana Santa, la torrija es la más universal. Este sencillo dulce es protagonista durante todos estos días en hogares de todas España.

Una torrija no es más que una rebana de pan bañada en leche con azúcar y canela y después frita con huevo y espolvoreada con más azúcar. Lo más sencillo del mundo y a la vez uno de los postres que más gustan. Aunque se asocien a la Semana Santa, no fue hasta el siglo XIX cuando se vincularon a esta festividad, y eso que es una de las recetas más antiguas de España.

La primera vez que se hace referencia de un producto parecido es en la obra de Apicio (gastónomo romano), quien compiló recetas latinas de los siglos IV y V. Poco a poco fueron apareciendo más recetas que se referían a este tipo de dulce, eso sí, en todos ellos, se endulzaban con miel ya que el azúcar no era un producto muy utilizado en Europa y hasta el siglo XVIII no empezó a popularizarse su uso, dejando de ser un ingrediente de lujo al alcance de muy pocas personas.

Antes de convertirse en la receta estrella de la Semana Santa, las torrijas eran un dulce que se asociaba a las madres antes y después de dar a luz. Por eso de que «de lo que se come se cría», el hecho de que llevasen leche hacía pensar que comerlas durante los 40 días siguientes al parto podía ser positivo para la lactancia.

Hasta mediados del siglo XIX no se instituyó la receta actual que se realiza en las casas españolas: pan remojado en leche infusionada con canela, rebozados con huevo y espolvoreado con azúcar.