Yolanda Pozo o la fantasía hecha sombrero

Yolanda Pozo o la fantasía hecha sombrero

Desde Espinosa de los Monteros (Burgos) trabaja Yolanda Pozo haciendo sombreros. Enamorada del mundo victoriano, dedica parte sus creaciones al Steampunk, un estilo retrofuturista de corte victoriano. Su taller se llama Hilando Cabos y tiene mucho que ver con la recuperación del uso de la lana de las ovejas de la zona para creaciones textiles.

Yolanda Pozo es la creadora de Hilando Cabos y vive en Espinosa de los Monteros, forma parte desde hace unos años de la comunidad pasiega burgalesa, rodeada de un paisaje único. Yolanda hace sombreros, los hace porque empezó a experimentar con la lana de las ovejas que se crían en aquella zona, las churras. Trabajándola, se dio cuenta de que con una lana tan basta, crear tejidos para ropa era bastante complicado pero que era perfecta para hacer sombreros. Con una amplia experiencia en el mundo textil decidió dirigir su carrera hacia la confección de estos complementos y quedó cautivada por los estilos victorianos, sumergiéndose, también, en el mundo del Steampunk.

Cuenta que el proceso que se requiere para hacer un sombrero no precisa de muchos pasos, pero sí de mucha paciencia. Cada parte del trabajo requiere sus tiempos y eso lo hace largo. Si, además, es ella quien se encarga de hacer la lana, el desarrollo dura tanto que es difícil encontrar a personas que sepan valorar lo que ha costado la fabricación del sombrero. Y es que el desempeño de Yolanda es artesanal, un trabajo manual que lo hace único y especial, sobre todo porque aplica tanto cariño y detalle a cada una de sus creaciones que cada una es en sí una pequeña obra de arte.

Mientras que para algunos sombrereros es imprescindible sentarse a diseñar primero lo que van a hacer, para Yolanda es mucho más fácil ir creando mientras trabaja, ver lo que que el propio sombrero le va pidiendo en cada ocasión.

Steampunk

De dónde saca los elementos Yolanda para sus creaciones Steampunk es un secreto. Dice que tienes que tener los ojos muy abiertos para encontrar cada detalle, a veces, incluso, desmontar algún aparato y visitar mercadillos y rastros.

Cuando le preguntamos por su inspiración confiesa su afición a las series y a las películas de aventuras, es más, recuerda que desde pequeña ya se quedaba absorta al ver la forma de vestir de los personajes de La vuelta al mundo en 80 días y otras historias de Julio Verne.