Todo al rojo

Todo al rojo

Asociamos cada color a diferentes sensaciones y sentimientos, esto hace que tanto el arte como el marketing lo utilicen a su favor para conseguir provocar reacciones en nosotros mismos. Cuando hablamos del color rojo, en nuestra mente aparecen se reflejan cuestiones como el amor, la pasión, la violencia, la ira, el peligro o el poder.

En el mundo del cine se pueden utilizar los colores para conseguir reforzar las sensaciones que se intentan trasladar al espectador, se convierte sin querer en un mecanismo más que los creadores puedan contar una historia. Cuando se utiliza bien, colores como el rojo pueden matizar sentimientos como la vitalidad, la excitación o la violencia, de hecho, el rojo se asocia a historias violentas o muy apasionadas, sin necesidad de que esta pasión esté asociada al amor.

Más allá de lo que pasa en la gran pantalla, dentro de las salas de cine, el color rojo ha tenido siempre protagonismo. De forma heredada del teatro, las butacas suelen ser de color rojo. Aunque en muchos cines ya se utilice el azul, la razón por la que en estos lugares suele predominar el rojo es porque es el primer color que deja de percibir el ojo humano en condiciones de poca luz. Plataformas online como Netflix han basado su logo en los colores que normalmente asociamos a una sala de cine