La primera vacuna

La primera vacuna

Se considera que el germen de lo que hoy llamamos vacuna nace en el siglo XVIII por parte del médico rural Edward Jenner que trababa de impedir que la viruela se extendiese basándose en unos estudios de Lady Mary Wortley Montagu.

En estos días, en medio de una pandemia, se habla más que nunca de vacunas y de la importancia que tiene este avance de la medicina para haber conseguido erradicar algunas de las mayores enfermedades de la historia. Actualmente, para que una de estas inyecciones preventivas se fabrique en masa y distribuya ha tenido que pasar multitud de ensayos clínicos que la hagan segura para todo el mundo, sin embargo, esto no siempre fue así, la creación de la vacuna fue algo menos limpio a lo que ahora estamos acostumbrados.

Durante el siglo XVIII y hasta el XIX, la viruela era una de las enfermedades más mortales que existían. En aquellos tiempos la tasa de mortalidad infantil era altísima. Fue por aquellos entonces cuando el médico inglés Edward Jenner (1749 – 1823) empezó a experimentar con algo parecido a lo que hoy llamamos vacuna, inoculando en niños el pus de las vacas infectadas de viruela y consiguiendo que los pequeños obtuvieran anticuerpos de la enfermedad antes de contraerla. Hay que matizar que la enfermedad en el ganado bovino era más débil que en los humanos por lo que esta práctica conseguía un efecto muy similar al que se alcanza hoy en día. Por cierto, el parecido de la palabra vacuna con el nombre del animal que sirvió para crear las primeras muestras que se crearon en aquellos años, no es casual, el sustantivo que se utiliza para nombrar a este avance médico deriva directamente del latín vacca.

Ahora bien, aunque históricamente se considere al Dr. Jenner como el padre de la inmunología, sus estudios están directamente basados en los que aportó Lady Mary Wortley Montagu, una mujer descendiente de la aristocracia inglesa que en sus viajes descubrió una práctica que las mujeres usaban en Turquía que consistía en inocular pus de otros enfermos de viruela a personas voluntarias al comienzo del otoño. Esta práctica ya se usaba en otros países como China o India y se estaba extendiendo por toda Asia. Al percatarse de su éxito, Lady Mary decidió importar la práctica hasta su país natal consiguiendo, entre otras cosas, hacer que el propio hijo del rey Jorge II participase en esta práctica que se convirtió en el germen de lo que hoy llamamos vacuna.

Fuentes: Agencia Sinc | National Geographic | Wikipedia | Mujeres con ciencia

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