Hoy besamos de verdad

Hoy besamos de verdad

Nos gusta besarnos, no sabemos por qué pero la sensación de juntar los labios y dejarnos llevar nos llena de una inexplicable sensación interior que nos hace continuar buscándolo. El beso es mucho más complejo y especial de lo que pensamos y lo que produce en nosotros está más que explicado por la ciencia y tiene mucho que ver con las hormonas que producimos durante este romántico, apasionado y dulce acto.

Del beso se han dicho tantas cosas que es difícil contener todas en este pequeño texto. Empezando por el beso más largo que se ha registrado en el libro Guiness de los records y que duró 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, cuestión que convierte a esa pareja en alguien especial ya que seguramente la media de su tiempo empleado a los besos en su vida supere con creces la de la mayoría que ronda las dos semanas. La primera vez que se filmó a una pareja dándose un beso en el cine fue en 1890, hombre y mujer, por supuesto, sin embargo y aunque nos suene extraño, ya en 1922 se grabó el primer beso protagonizado por dos personas del mismo sexo. Actualmente hemos naturalizado la aparición de besos en prácticamente todas las obras audiovisuales y aún así, hay países que aún tienen leyes que prohíben besarse en público.

Se puede llegar al orgasmo mediante un beso y además el propio acto reduce el estrés y nos permite tener un intercambio genético que ayuda a descubrir compatibilidades con la otra persona. Por cierto existen personas que son adictas a ellos y otros que los rechazan, la fobia a los besos se llama filemafobia. Eso sí, quiénes no besan se pierden uno de sus grandes beneficios, el de reforzar nuestro sistema inmunológico y es que a pesar de ser un gran intercambio de bacterias entre dos personas, tienes más probabilidades de enfermar con apretón de manos que con un beso.

No en todas las culturas el beso es considerado un acto romántico y existe una ciencia dedicada a su estudio, la filematología.