El ukulele, la pulga saltarina

El ukulele, la pulga saltarina

Cada vez que oímos los acordes de un ukelele imaginamos las islas hawainas. Playas, bosques y volcanes que desembocan en una melodía sencilla y que decoramos en nuestra mente con un collar de flores y una falda para bailar el hula hula. ¿Quién pudiera estar ahora mismos en las islas del Pacífico lejos del frío invierno europeo?

Pues aunque el ukelele, originalmente ukulele, sea un instrumento musical de Hawai, su origen se aleja geográficamente de estas islas. Nos vamos a ir hasta otro archipiélago, el de Madeira, que pertenece a Portugal y desde el que al final del siglo XIX partió un barco, el Ravenscrag, con destino estas exóticas islas. Llegando a Honolulú el 23 de agosto de 1.879, llevaba en su interior un par de instrumentos que darían origen años más tarde al conocidísimo ukulele. Se llamaban cavaquinho y rajão, instrumentos de origen portugués que se modificaron para crear un híbrido que mantuvo la forma del primero de ellos, con cuatro cuerdas, pero una afinación más similar al segundo. Este nuevo artilugio recibió el nombre ukulele, que venía de la palabra uku (pulga) y lele (saltarina), aunque también se le han atribuído otros orígenes como el que lo traduce como «el regalo que nos llegó» debido a su origen portugués.

El ukulele, traducido al castellano ukelele, es un instrumento de cuerda pulsada que podemos encontrar de cuatro tipos: soprano, concierto, tenor y barítono. A diferencia de su hermana mayor, la guitarra, el ukelele sólo cuenta con cuatro cuerdas.