El origen del surf

El origen del surf

Aunque nos parece una actividad moderna, el surf cuenta con siglos de historia a sus espaldas. Ya en el siglo VI los polinesios usaban tablas que suponían para ellos un símbolo de estatus, cuanto más grande, mejor. Claro que el origen de las tablas tiene más que ver con la necesidad de entrar al mar a pescar que en el propio ocio, otra cosa es que se dieran cuenta de las vertientes deportivas de subirse a la tabla y disfrutar de las olas.

Ya en el siglo XVIII, los marineros de james Cook fueron los primeros europeos que vieron como los nativos polinesios surfeaban, a esta práctica los hawaianos le pusieron el nombre de he’enalu  y de nuevo las diferentes tablas eran un reflejo del poder de quién las llevaba, el jefe tenía la mejor.

Años después, la llegada de misioneros escoceses y alemanes supuso la prohibición de la práctica de esta actividad, a la que estos recién llegados tildaban de inmoral, de esta forma, al comenzar el siglo XX, eran muy pocos los que habían mantenido esta tradición. Durante estos años el desarrollo del surf moderno se centró en cuatro lugares:  Hawái, Australia, California y Perú. Poco a poco, este deporte se ha extendido a otros lugares y países.

Actualmente España es uno de los lugares en los que más se fabrican tablas de surf dentro de Europa. Por cierto, mientras que en el pasado las tablas se fabricaban con madera, actualmente la mayoría se realiza de corcho o espumas de poliuretano posteriormente tratadas con resinas y diferentes fibras, de forma que consiguen la dureza necesaria. Además, dentro de estos materiales que componen el corazón de cada tabla se introducen de uno a tres listones de madera conocidos por el nombre de alma.