El origen del árbol de Navidad

El origen del árbol de Navidad

Por todos es sabido que el cristianismo ha adaptado muchas de las costumbres paganas que ya existían y las ha ido convirtiendo en propias. No es sorpresa si analizamos ciertos actos y vemos las similitudes que hay entre los que se llevaban a cabo previamente a la implantación de la religión cristiana y las que realizamos actualmente.

La elección de las fechas para celebrar la Navidad recae en uno de los momentos más importantes del año, la época en la que por fin los días dejan de menguar y la luz vence a la oscuridad. No es casualidad que todos los pueblos del mundo eligieran estos días para celebrar el renacimiento de la vida y que, por supuesto, para el cristianismo fuera clave en la colocación de sus festividades.

Sabiendo todo esto, podemos entender que la tradición de engalanar un árbol durante estos días tienen precursores que pueden llegar desde la antigua Babilonia, donde decoraban árboles y dejaban regalos bajo sus ramas o los celtas que les colocaban frutas y velas con la intención de ayudar a que la vida volviera a aparecer a través de sus ramas.

Sin embargo, la tradición actual nos lleva a la Alemania del siglo VIII cuando el profeta Bonifacio taló un gran árbol, el Yggdrasil, que contenía en su copa el Valhalla, estaba consagrado a Odín y servía para ofrecer un sacrificio anual a los dioses. A cambio de talarlo, este buen hombre les ofreció un abeto, un árbol que representaba la vida eterna debido a que nunca perdía su verdor y que además su forma de triángulo señalaba al cielo y representaba la Santísima Trinidad. Lo adornó entonces con las manzanas que representaban la tentación del hombre y con las velas que simbolizaban la luz del mundo.

Por otro lado, dos capitales bálticas se disputan ser las primeras que tuvieron un árbol de Navidad colocado en un plaza pública: Tallín y Riga.

Hoy en día prácticamente todas las casas cuentan con su árbol, ya sea natural o artificial las familias colocan adornos y luces en él y lo convierten en un símbolo de estas fechas.

Fuentes: National Geographic y Diario Clarín.