Dragones, los monstruos más internacionales

Dragones, los monstruos más internacionales

Sin ninguna duda, si pensamos en monstruos mitológicos a nadie se le escapa el temible dragón, una de las figuras más representadas a lo largo de la historia que aún, hoy en día captan la atención de creadores y sigue siendo protagonista en cine y literatura.

Cuando nos paramos a pensar en este ser mítico, nos damos cuenta de cómo su representación es más global de lo que imaginamos y que ha protagonizado leyendas a lo largo y ancho de toda Eurasia a través de la historia, sin embargo, el dragón adquiere diferentes signicados y características en los diferentes territorios. Las primeras representaciones de estos seres se remontan a hace miles de años, en China, entre 6.700 y 4.900 años atrás en el tiempo, la cultura Hongshan ya hacía alusión a ellos. Hay que tener en cuenta que en la tradición oriental, los dragones son un símbolo de la buena suerte y el poder, que tienen forma de serpiente y que no lanzan fuego por la boca ya que son quienes controlan el agua. Por el contrario, la tradición europea, mucho más reciente en el tiempo, dibuja al monstruo como una figura malvada que lanza fuego por la boca y tiene aterrorizada a la población. Pero, ¿cuándo comienza a representarse en Europa este ser? En la Grecia clásica ya se hablaba del Drákon, de nuevo con forma de serpiente y que según podemos interpretar de los textos clásicos, cuando los autores de la época hablaban de ellos se referían a una especie de pitón. No fue hasta la Edad media cuando se le añaden cuatro patas, alas y la capacidad de lanzar fuego por la boca.

Dentro de la tradición europea, encontramos diversas historias de dragones, que se escondían en cuevas y se dedicaban a hacer la vida imposible a los habitantes del lugar. De hecho, en Cataluña, el mito de Sant Jordi y el dragón, es uno de los ejemplos claros de esta figura malévola. No es este Drac el único ser mitológico que campa a sus anchas por las diferentes regiones españolas ya que contamos con otros ejemplos como el culebre o cuélebre de Asturias y Cantabria, el lagarto de Calzadilla de Extremadura o el Dragón Ladón de Tenerife.

A lo largo de la historia han sido muchas las leyendas que como las anteriores han basado su existencia en el hecho de haber hallado huesos, en su mayoría de mamíferos cuaternarios, que han sido etiquetados de restos de dragones muertos. De hecho, no es raro encontrar lugares en toda Europa cuya toponimia se basa en la existencia pasada de un dragón.

Hoy en día, se sigue usando al dragón como monstruo fantástico en diferentes contenidos creativos y a pesar de los años, siguen cautivando al espectador o lector en cada una de sus apariciones.