¿De quién es el aire?

¿De quién es el aire?

Cuando compramos un terreno, ¿sabemos qué derechos tenemos sobre el aire de nuestras cabezas? Pues bien, por mucho que suene tentador, no podemos cobrar peaje a aquellos aviones que nos sobrevuelen, existen una serie de normas que delimitan y regulan lo que pasa con las aeronaves que surcan los cielos.

Es bastante complicado poder repartir el aire que tenemos sobre nuestras cabezas. El hecho de decir a quién pertenece el aire ha sido motivo de controversia desde que empezó a ser posible surcar los cielos. Actualmente cada nación cuenta con la propiedad del espacio que está sobre ellos y en el caso de contar con costa, hasta 12 millas más (algo más de 20 km).

A principios del siglo XX, en París, se llevó a cabo una convención en la que se trató el problemático tema de la navegación aérea, en esta primer toma de contacto se vieron las diferencias entre los diferentes países, los que como Francia querían cielos de libre disposición y lo que como reino Unido preferían la idea de una soberanía nacional plena. Sin llegar a ningún acuerdo, les quedó clara la importancia de que el cielo de un país, debía ser protegido de invasiones extranjeras. Posteriormente, en la década de los 40, viendo el fin de la II guerra Mundial próximo, se celebró la Convención de Chicago sobre Aviación Civil Internacional, que estableció los principios que rigen la navegación aérea, además de sentar las bases para lo que unos años después se convirtió en la Organización de Aviación Civil Internacional, organismo que estudia y promueve los reglamentos y normas de la aviación civil internacional.

Así pues, existen ciertas normas internacionales que todos los países deben cumplir para poder utilizar el cielo y a su vez otras reglas que disponen que es lo que ocurre en ciertas situaciones más particulares. Por ejemplo, aunque un avión esté sobrevolando espacios internacionales, no supone un lugar libre leyes nacionales. Las aeronaves están sujetas a las normas que rigen en el país donde esta esté registrada, incluyendo en esto cuestiones tan curiosas como que si un bebé naciera en el espacio aéreo internacional tendría la nacionalidad del avión en el que ha nacido.