Con luces de neón

Con luces de neón

Como si fuéramos polillas que van hacia la luz, los letreros de neón tienen algo que nos atrapa. La intensidad, el color, las formas, no sabemos exactamente qué es pero desde que en 1898 Ramsey y Travers descubrieran el neón y su luz roja, se ha convertido en uno de los mayores reclamos para llamar la atención de los clientes.

El neón produce una brillante luz roja cuando se introduce en un tubo de cristal y se somete a una corriente eléctrica. Este gas solo está en una proporción del 0’001% en el aire y su nombre viene de «nuevo gas». Fue descubierto en 1898 por parte de William Ramsay y Morris W. Travers, muy pronto se percataron de que al excitarlo eléctricamente desprendía luz. Esto provocó que desde aquel momento se buscase la forma de comercializarlo en forma de lámparas. Poco después, ya en 1902, la empresa francesa Air Liquide consiguió producir grandes cantidades de este gas como subproducto al trabajar en el licuado del aire y en 1910, el dueño de este negocio, el químico e inventor Georges Claude consiguió crear tubos de neón cerrados que producían luz. Actualmente, se sigue utilizando este tipo de iluminación, sobre todo para crear letreros luminosos.

El neón no es el único gas que produce luz, así pues otros elementos como el helio, argón, kriptón y xenón también se iluminan produciendo otros colores distintos.