Un espacio de trabajo colaborativo con mucho arte

Un espacio de trabajo colaborativo con mucho arte

En Valladolid, junto a una rotonda que conmemora el mundo del cine y muy cerca del río se encuentra La Comercial, un espacio de trabajo en el que varios artistas comparten su tiempo para crear y crecer. El responsable de que esto exista es Chucho Nieto, aunque confiesa que si no hubiera sido por la ayuda de decenas de personas jamás habría visto este lugar hecho realidad.

Cuando entras a La Comercial te das cuenta de que no es el típico coworking que has podido ver anteriormente, y no es solo porque quiénes lo habitan sean artistas, es porque tiene alma. Lámparas de cerámica hechas a mano, ladrillos como estantes, separadores de ganado para limitar los puestos de trabajo… y es que La Comercial no es solo un espacio en la que diferentes personas comparten su tiempo de trabajo, este coworking situado en Valladolid es un lugar preparado para crear arte y para que quiénes lo habitan y quiénes lo visitan puedan enriquecerse unos a otros.

Todo comenzó cuando Chucho volvió a su ciudad natal después de pasar varios años en el extranjero. Al llegar se dio cuenta de que no existía ningún lugar en el que poder trabajar como lo había hecho hasta el momento y pensó que podía estar en su mano crearlo. Y así fue, gracias a la ayuda de su allegados y aconsejado por un grupo de arquitectas, Chucho comenzó su nueva aventura. Confiesa que lo más difícil de poner en marcha La Comercial fue tener que realizar un papeleo que parecía que nunca terminaba, la falta de negocios similares en la ciudad hacían que todo fuese más lento.

Una de las cosas que hace especial a este coworking es es el hecho de que los muebles y gran parte de la decoración están hechos por el propio Chucho, y además muchos de ellos están creados con piezas recicladas. Desde una lámpara hecha a partir del tambor de una lavadora hasta un pasamanos que en su momento formó parte del alumbrado de las farolas de Valladolid. Si te paras un segundo a mirar puedes ver hasta partes de lo que antes fue el local, una comercial para elementos de veterinaria.

Además de ser el lugar de trabajo de seis artistas, La Comercial cuenta con una sala en la que los propios residentes o personas colaboradoras ofrecen cursos, esto supone crear un ecosistema creativo que engrandece el ambiente del lugar. De que todo funcione se encarga Chucho, que además de gestionar junto a Ana el espacio, es un artista multidisciplinar que pinta un mural, crea mobiliario o diseña.