«Territorio Artlanza», la escultura más grande del mundo

«Territorio Artlanza», la escultura más grande del mundo

En 2.008, Félix Yáñez comenzó construir lo que hoy en día es la réplica de su Quintanilla del Agua natal, un espacio que ha ido creando de la nada sintiéndose como cuando realiza una de sus figuritas de cerámica.

Félix Yáñez nació en Quintanilla del Agua (Burgos) y comenta orgulloso que allí vive, allí morirá y allí es donde desarrolla su oficio, el arte de la escultura. Eso sí, la forma que este escultor tiene de llevar a cabo su trabajo rompe cualquier concepción que se pudiera tener sobre él, lo ha llevado un poco más allá y ha creado «la escultura más grande del mundo» y le ha dado el nombre de Territorio Artlanza.

Todo comenzó durante la crisis de 2.008. Por aquel entonces Félix se dedicaba a vender sus esculturas en ferias, la caída económica provocó un descenso considerable de las ventas y el artista decidió buscar una alternativa a ese modo de vida. Coincidió esta situación con la creación de la primera de las plazas de su pequeño gran pueblo, que en aquellos momentos solo hacía «como un capricho, como una historia familiar». Cuando sus amigos se acercaron a ver su nueva obra, pudo vislumbrar lo que podría pasar: «si hago más, vendrá más gente».

Y así fue, recorrió escombreras buscando entre los desechos todo aquello que le pudiera servir para su creación. Cuenta que algunos le miraban raro, «menos guapo, me han llamado de todo, y cuando no lo decían se lo veía en la mirada». Todos los materiales con los que construye son reciclados, crea según va encontrando, no puede planificar más allá. Ahora mismo, debido a la clausura de las escombreras, los albañiles ya le conocen, le avisan cuando van a hacer un derribo.

Félix Yáñez lleva 12 años construyendo a diario, todas las horas del día se las dedica a Territorio Artlanza, ya lleva más de 20.000 metros cuadrados y ha llegado a los límites de su parcela, su escultura no puede seguir creciendo. Esta réplica de Quintanilla del agua cuenta con sus propias viviendas, su escuela, su ayuntamiento, su taberna… algunos de estos espacios están musealizados y se pueden visitar por dentro, la intención, que sea «memoria viva y cercana de lo que fueron los pueblos castellanos».

Aunque este pueblo no pueda crecer más, Félix sigue trabajando en él. Sigue añadiendo detalles, dando vida a sus construcciones y creando un espacio dedicado a los más pequeños, continúa haciéndolo con la misma ilusión y ve orgulloso como lo que ha construido ha tomado vida propia y ha conseguido superarle.