Espiciencia, la ciencia para los niños del medio rural

Espiciencia, la ciencia para los niños del medio rural

Premiado a nivel internacional, Espiciencia es el proyecto personal de Bárbara de Aymerich Vadillo, Doctora en Ciencias en la especialidad de Edafología y Química Agrícola y divulgadora. Con la idea de continuar con su trabajo como docente al mudarse a una zona rural de la provincia de Burgos y rompiendo las barreras de quiénes pensaban que en el medio rural no se podía desarrollar una escuela científica, 11 años después de su creación, Espiciencia es referente mundial educativo.

Encontramos a Bárbara de Aymerich en las aulas de Espiciencia, preparando las cosas que van a hacer sus alumnos esa misma tarde. Nos cuenta que este es el primer año que están en ese local, que está muy contenta porque ahora tiene más espacio y puede separar a los niños que este año van a las clases en grupos «burbuja» por la situación actual de pandemia. Utilizan parte de las dependencias de las antiguas escuelas de Espinosa de los Monteros, antes estaban en lo que había sido la cocina y se apelotonaban para poder asistir a las clases, ahora están mucho más cómodos.

Espiciencia es una escuela integral de ciencia y tecnología para niños que comenzó hace 11 años como un proyecto personal de Bárbara. Todo comienza con su llegada a este pueblo de 1.700 habitantes. Al dejar Burgos y con ello abandonar parte de su trabajo como docente, decidió intentar continuar con aquello que tanto le apasionaba y crear en Espinosa de los Monteros una escuela en la que comenzaron a aprender ciencia 6 niños, ahora son un montón. Cuenta que la pandemia les ha obligado a dejar de atender a los niños que se acercaban desde otros puntos de la comarca, pero que algunos siguen recibiendo clases de forma telemática. Justo antes del confinamiento eran más de cien alumnos entre 4 y 16 años, ahora por la situación solo 60 han podido continuar asistiendo a las clases. Ya no es solo ella quien se encarga de impartir clases a los pequeños científicos, ahora cuenta con equipo de cuatro personas, ella incluida, en el que cada uno de ellos se encarga de una rama de la ciencia. Bárbara, Joserra, Nerea y Gabriel son quiénes se ponen al frente de las aulas, eso sí, recibiendo ayuda de los alumnos más mayores que mentorizan los proyectos de los pequeños.

Otra de las razones de la existencia de esta academia científico-tecnológica atiende al hecho de que muchas veces se deja de lado a los lugares rurales, parece que está desvinculado de este tipo de educación. Sin embargo, gracias al empuje de su creadora, Espiciencia ha pasado a convertirse en un referente de la educación científica a nivel mundial, recibiendo con ello diversos premios y menciones.

Más allá de los premios recibidos, que son muchos, lo importante de esta iniciativa es ver cómo ha cambiado a los chicos y chicas de esta comarca que han visto mejoras a nivel académico, a nivel comunicación y que sobre todo han perdido el miedo por la ciencia.