Satélites, desde Vigo hacia el espacio

Satélites, desde Vigo hacia el espacio

Las cosas han cambiado, el espacio cada vez es más accesible y pequeñas empresas como Alén Space pueden crear satélites desde Vigo y ver cómo su trabajo viaja en un cohete a cientos de kilómetros de La Tierra.

«Los satélites se pueden hacer desde cualquier sitio», así de contundente es Antón Vázquez, cofundador de Alén Space, cuando le preguntamos sobre su trabajo. Aún así, llama la atención pensar que en Vigo existe una empresa que se dedica a fabricar satélites pequeños.

Alén Space comienza su andadura mucho antes de constituirse como empresa, sus raíces se extienden hasta el año 2008 cuando la Universidad de Vigo crea el proyecto Xatcobeo y realiza el primer satélite cubesat que se lanzó en la historia de España el 13 de febrero de 2012. De ese primer trabajo, comienzan a encadenarse una serie de de proyectos espaciales que llevan al equipo a tener una serie de conocimientos tecnológicos bastante amplios en el campo de los nanosatélites, es entonces cuando deciden dar el paso fuera de la universidad y crear su empresa a principios de 2019.

Los satélites que realiza esta empresa gallega son pequeños, pesan entre uno y veinte kilogramos y tienen el tamaño de una caja de zapatos. Se encuentran dentro de los llamados cubesat, nanosatélites de dimensiones estandarizadas, compuestos por una o más unidades, teniendo cada una un tamaño de 10x10x10cm. Estos cubesat han ayudado a democratizar la fabricación y lanzamiento de satélites, gracias a la estandarización de estos aparatos los costes de producción y lanzamiento se han abaratado tanto que puedes tener tu propio satélite dando vueltas a la tierra por un precio menor al medio millón de euros.

Para desarrollarlos, desde el comienzo hasta que están listos para su lanzamiento tardan menos de un año. Los crean siguiendo los estándares ECSS, establecidos por la Agencia Espacial Europea (ESA). En diferentes fases, nombradas con letras, diseñan, fabrican y testean el satélite para dejarlo listo para lanzar. Claro que, de llevarlo al espacio en un cohete, ya se encargan otras empresas.

Antón nunca soñó de niño con trabajar en el espacio pero reconoce que es algo que a todos nos ha llamado porque «en cierto modo es como el jardín trasero de todo el mundo, todos nos hemos quedado mirando a las estrellas alguna vez».